Querer es más bien una cuestión de tiempo

Hoy en día vivimos con las agendas muy apretadas y no nos sobra tiempo al final de la semana. Lo cual es muy bueno porque significa que lo estamos aprovechando al máximo, y estamos alcanzando los objetivos que nos hemos planteado. Pero lanzo mi duda:

¿Sabemos esperar? Nos irrita perder metros, trenes y autobuses, tener que parar ante un semáforo en rojo, los anuncios que no puedes saltar en youtube, los últimos 30 segundos del microondas… Necesitamos todo inmediato, y no nos damos cuenta de que se nos está olvidando esperar. Tener paciencia ante la vida.

Se nos olvida que los días tienen 24 horas y que los años tienen 365 días. Necesitamos todo ayer, Amazon tiene que llegar antes, los bancos tienen que ser más rápidos. Todo son prisas que nos hacen querer aún más de todo sin saciarnos.

 

Por todo esto, uno de los valores de Mi Lumière es esperar. Aprender a tener paciencia, esa facultad de saber esperar cuando se desea mucho, como dice la RAE. Cuando enciendes la vela, tienes que esperar a que esta se consuma para descubrir la joya que se encuentra en su interior. Y esto requiere tiempo. Si tiras de la cuerda antes del momento oportuno, puedes romperla sin querer.

Lo bonito de esperar es que vas creando cada vez más ganas e ilusión. Con Mi Lumière pasa, cuando ya puedes sacar la cajita porque se ha consumido la vela del todo, descubres la joya a la que le añades un cariño especial porque la has estado esperando. La has esperado y la has encontrado, ahora es tuya y puedes llevarla, lucirla y e incluso, quererla.

Por eso declaro, que querer es una cuestión de tiempo, tiempos compartidos.

*Definición de la RAE.

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